VERSIONES
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Director, editor e operador: Diego Martínez Lora
Texto: 1994 - 1996: Años de Lima - Autor: Carlos Amézaga (Perú)
Data: 10 - 09 - 2008
Carlos Amézaga(*)
1994 - 1996: Años de Lima
El regreso al Perú significó constatar que las salas de cine habían caido en un triste abandono. Los años de la guerra antisubversiva con us secuela de explosiones, miedos y apagones, había ahuyentado a la gente del cine y las salas se fueron postrando cada vez más, con algunas contadas excepciones. Los viejos cines fueron cerrando poco a poco y se convirtieron en templos religiosos, salas de baile, supermercados, entre otros usos, que podríamos llamar indignos frente a lo que habían representado en su momento para llevar alegría y diversión a los amantes del séptimo arte.
1994 ( 18 películas)
El cine peruano se defendía con las películas de Francisco Lombardi, en una de ellas, Sin Compasión, basada en la novela “Crimen y Castigo” de Fedor Dostoievsky, el director nos trajo a un Raskolnikov moderno pero atormentado por los mismos fantasmas que su célebre antecesor.
Como agua para Chocolate, film mejicano de Alfonso Arau, se convirtió en un gran éxito pues su director supo llevar al celuloide aquel mismo espíritu que distinguió a lo real-maravilloso en la literatura latinoamericana. A través de la representación de un México no tan antiguo, las viejas costumbres casamenteras de una sociedad en transición se ven confrontadas a la fantasía de una mujer descontenta por no poder acceder al amor de su vida, pero que sabe algo de cocina y lo emplea muy bien para sus fines.
Había pues cine en español para disfrutar. Así, Jamón Jamón, de Bigas Luna, nos trajo a una pareja que hizo salir fuego de la pantalla, una jovencísima Penélope Cruz junto a un Javier Bardem que ya se imponía como uno de los actores de mayor carácter en el cine español. Ese año también fue el de Belle Epoque, de Fernando Trueba, ganadora de un Oscar a la mejor película extranjera; la historia de un soldado desertor que se encuentra atrapado por la duda de no saber a quien amar entre las cuatro hijas de un granjero que lo ha acogido en su fuga; una de ellas, también interpretada por Penélope Cruz, sabrá mostrar las mejores armas de seducción para atraparlo.
Tom Hanks es un gran actor norteamericano, ese año tuvimos oportunidad de verlo en dos buenas películas. En la primera, Filadelfia, interpreta a un abogado que es despedido de su trabajo cuando se descubre que tiene SIDA, e inicia una batalla legal contra sus antiguos empleadores, ayudado nada menos que por un abogado homofóbico pero que en el camino irá cambiando de pareceres. La segunda es la historia de un personaje mítico en la historia del cine Forrest Gump, aquel homre que se reune con todos los ilustres de su tiempo y recorre la historia de los Estados Unidos, a veces llevando multitudes a su lado, con la esperanza de que su amor de juventud le haga caso alguna vez.
La Lista de Schindler, de Steven Spielberg, nos trajo el horror de la segunda guerra mundial, mostrando la forma en que fueron tratados los judíos, pero, al mismo tiempo, como un hombre pudo salvar a muchos de ellos gracias a su coraje y decisión, un verdadero héroe. Otra clase de heroina encarna Holly Hunter en El Piano, de Jane Campion, una mujer muda que viaja desde Escocia hasta Nueva Zelandia para casarse, pero se desplaza con su piano, el cual se convierte en un objeto de controversia y pasa a ser el centro de un triángulo amoroso que tendrá un final no muy feliz.
Finalmente, Al Pacino y Brian de Palma se juntaron para contar en Carlitos’s Way la historia de un ex-convicto que intenta rehacer su vida fuera del delito, pero su pasado resulta un fardo demasiado pesado y le resultará muy difícil desligarse de él. Mientras que Woody Allen nos trajo Misterioso Asesinato en Manhattan (Manhattan Mystery Murder), una nueva comedia en clave de asesinato, con la usual desenvoltura de la pareja Allen-Keaton para hacernos sonreir y gozar con sus aventuras.
1995 (18 películas)
Una película que nos develó parte del misterio de Cuba fue Fresa y Chocolate, una historia de amor entre dos hombres en un medio represivo contra la homosexualidad y cargado de prejuicios ideológicos. Las actuaciones brillantes y la propia historia hicieron de esta película un ícono de cierta apertura en el régimen de la isla, donde fue filmada y producida.
La historia del último de los castrati, el gran Farinelli, contada a través de la vida de este artista con su hermano y productor musical, trajo a colación el tema de los límites a los cuales puede llegar el hombre para alcanzar la perfección en algún campo, en este caso en el canto. ¿Está justificada la castración para preservar una voz? Ahora ya no hay ninguna duda, pero en la época de Farinelli aun la cosa no estaba muy clara.
También nos acercó al mundo de la música Las Aventuras de Priscilla, Reina del Desierto (The Adventures of Priscilla, Queen of the Desert), del asutraliano Stephan Elliot, pero fue una música distinta, realizada por un grupo de dos drag-queens y un transexual a lo largo del desierto de Australia. Muy divertida también resultó Cuatro Bodas y un Funeral (Four Weddings and a Funeral), del británico Mike Newell, película que lanzó a la fama a Hugh Grant, quien encarna a un joven desorientado en la búsqueda del amor ideal.
Otro que alcanzó su consagración ese año fue el director norteamericano Quentin Tarantino, autor de un mundo muy propio en todas sus películas, absolutamente reconcibles como Pulp Fiction, donde relata las aventuras y desventuras de dos matones, un boxeador retirado y un jefe mafioso, envueltos en una larga secuela de violencias de todo tipo, de la cual sólo uno de ellos saldrá bien librado. La escena emblemática del film es aquella en la que Una Thurman baila con John Travolta y nos trajo una especie de nostalgia a lo setenteros que recordábamos a este actor en sus mejores tiempos.
Para acabar el año, tuvimos a Brad Pitt y Tom Cruise en Entrevista con el Vampiro (Interview with the Vampire: The Vampire Chronicles), de Neil Jordan, en la que además de su adicción a la hemoglobina ambos personajes comparten el amor de una joven vampiresa; pero su historia dura ya mas de 200 años y uno de ellos ya está un poco cansado de ser inmortal. Desde otra perspectiva, siempre en los EEUU, Disclosure, de Barry Levinson, juntó a Michael Douglas (Tom) y Demi Moore (Meredith) en una famosa escena de violación, pero en la cual el “ultrajado” es él; frente a la posibilidad de perder su trabajo y su matrimonio, Tom tendrá que iniciar una acción por acoso sexual contra Meredith, lo cual resultará bastante difícil de probar, pero la justicia siempre triunfa, especialmente en Hollywood.
1996 (27 películas)
Bajo la Piel, es para mí la mejor película de Francisco J, Lombardi el director peruano más reconocido. Me gustó la historia, plena de suspenso de principio a fin, el buen trabajo de los actores y el ambiente del film, cargado de misterio y emociones contenidas, además, registra un final en el cual queda claro que el crimen perfecto es posible, aunque queden dudas sembradas en el corazón.
Brad Pitt estuvo de moda en esos años, Twelve Monkeys (Doce Monos) y Se7en (Siete) nos lo trajeron de vuelta en papeles bastante singulares. En el primero, imaginado por la colorida mente de su director Terry Gilliam, es un presidiario del año 2035, quien es enviado de vuelta en el tiempo al año 1996 para que descubra la raíz del virus que mató al 90% de la especie humana, pero se comete un error y es enviado al año 1990, entonces, empiezan los problemas. En el segundo, encarna a un joven detective encargado de investigar a un asesino en serie que va matando a desdichados que atentan contra los siete pecados capitales, al final, resultará él mismo cruelmente involucrado en estos crímenes.
El cine negro se hizo presente también con The Usual Suspects (Los Sospechos Comunes), de Bryan Singer, donde destaca el magnífico papel de Kevin Spacey, quien hacia el fin de la película sufre una transformación que marca no sólo su destreza como actor sino también el giro definitivo de la trama.
Desde el lejano oriente llegó Adios mi Concubina, de Chen Kaige, un triángulo amoroso en el marco de la opera china que nos permite conocer los cambios ocurridos en ese país durante el siglo XX. Taipei se hizo presente con Eat Drink Man Woman (Comer, beber, Amar), de Lee Ang, donde un padre con tres hermosas hijas se reune todos los domingos con ellas para preparar el almuerzo y tratar de resolver los problemas de cada una de ellas.
El Cartero de Neruda (Il Postino), de Michael Radford, fue un éxito gracias a la facilidad y la gracias con la que se cuenta una simple historia de amistad entre un famoso poeta y su cartero, enamorado de una bella muchacha en una paradisiaca isla italiana. El primer episodio en pantalla grande de Mission Imposible, nos trajo de vuelta a Tom Cruise, en una película hecha a su medida, para su mejor lucimiento y beneplácito de sus fanáticos en todo el mundo. No pudo faltar tampoco Woody Allen, esta vez con Mighty Afrodite (Poderosa Afrodita), donde mezcla el drama griego de Edipo con la búsqueda de la real identidad de un hijo adoptado; la realidad resulta ser bastante lejana de lo que se esperaba.
Acabó 1996 y terminó la temporada en el Perú. Nuevamente partimos a una aventura europea, esta vez en Viena, Austria, donde pasaríamos una buena temporada y donde encontraríamos también un espacio importante para el cine. Se los cuento en el próximo episodio.
(*)Carlos Amézaga, escritor, abogado y diplomático peruano. Actualmente vive en
Buenos Aires. Ganó el concurso de las 2000 palabras de la Revista Caretas, Lima - Perú. 2002/3.
Publicó
Ventanas Opuestas y otras
ficciones verdaderas, Lima Editorial San Marcos, 2007.