VERSIONES (renovada)
Autor do Texto: Diego Martínez Lora - Título :Media
docena para mis amigos
Data: 12 - 02 - 2007
Media docena para mis amigos
1
Cuando pienso en el cielo no vuelo
Mis alas duelen en serio
Liviano igual caigo para arriba
Tengo golpes que no se miran nunca
Las nubes dificultan mi concepto
Al sentir el aire tropiezo
Las aves se hunden en el viento
Cierro mis ojos y allí anda el cielo
colonizándome
con su reloj de luna
y aunque mis estrellas sean de pena
mi sentimiento sideral es pleno
nada etéreo.
2
Mis árboles no huelen a madera
Son de cuerpo
Sus ramas abrazan
Sus hojas son ojos grandes
Se mueven dando pasos agigantados
Llenos de nidos y de caminos
Como cantos de sirenas
Habitando en los insectos
Mis árboles no mueren de pie
Mueren tendidos como las personas
Llenos de dolor.
3
En el barco que navego no veo suelo
Sumergido sin darme cuenta
Respiro sin morir
Nadie se cruza en mi camino
Nada hay para posarme
Sin límite ni espacio
El desparpajo de una inquietud cualquiera
Las palabras fuera del silencio huelen mal, no brillan
Como los peces
Como las piedras
Mi barco de construcción gramatical
No tiene regla
4
Las palabras cartilaginosas no alcanzan el nombre
No llegan para un discurso
El lenguaje no es suficiente, no traduce nada
La gramática del amor no tiene concordancia
No existe el silencio
El alfabeto está vivo y suena siempre
Cada sonido tiene una imagen, un olor, una temperatura
Hay un punto final que no responde a ninguna regla
En medio de cada oración surge un idioma diferente
La idea de pronunciación está entre un líquido y una música
Un volumen y una distancia
Una ilusión y un infinito
Su diccionario abierto se queda obsoleto siempre
Cualquier signo preso en él es sospechoso
Cuando se dice una palabra se muestra apenas la punta del iceberg
Lo sabe bien el que amó alguna vez en la vida
Es un sello animado que se intensifica de modo autómata
Un código incompleto sin resultados plenos
Cuando sentimos que dominamos una frase y la queremos repetir
Significa distinto
Perdió la espontaneidad
La vida se escapó como un hilo de arena
El amor nombra a las cosas con las cosas mismas
Ninguna es igual siempre
Las palabras del amor tienen peso y color
Pierden el significado y el sonido
Si se está diciendo amor
No es lo que se está diciendo ahora
Peor que un pronombre
Amor, lo entiendes.
5
La arena quemaba
Cada grano era un fuego independiente
El espíritu se había evaporado como un mar antiguo
La huella no se deshacía
Estaba colgada en el aire como enganchada a una nube
La sed no existía
El camino había perdido su razón de ser
Un muñeco hecho de sombras se hundía dentro de la tierra
Como sangre negra que caía sin fondo
Un grito pétreo destruía a dentelladas la división del día y la noche
Una lágrima era imposible
Erradicado el mínimo indicio de sentimiento húmedo
Caliente la arena y calentándose cada vez más
Abrupto y sólido el recuerdo de algún aire
Irremediables cubos de espacio en las peores de las lentitudes
Desmoronándose como una montaña de latas de ausencia
La parálisis...
Amaneció de súbito y en la luz intensa
Despertó mojado en cada parte del cuerpo
Con el aroma incomprensible de un desierto metido en medio del sueño
Como un concepto ligado a una palabra.
6
El papel volaba suelto y en blanco
Ni bien tocaba el suelo se desintegraba
Las palabras se deshacían
La vista apenas que divisaba la extraña pulverización
Enceguecía
El papel cortaba en su filo
Un esmerado copista sellaba con sus ojos un escrito prohibido
Las letras flotaban y con las ondas perdían el orden
Las frases ininteligibles golpeaban la orilla de un vacío
Inconcebible
La imaginación se fundía
Cualquier bloque de sentido se amontonaba sin lógica
Como en un cementerio de chatarra
Los signos gozaban de un estado culminante de putrefacción
Se enterraban encima de los cuerpos
Como las almas.(*)Diego Martínez Lora, vive actualmente en Portugal.
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